¡Despierta pueblo católico de España!

El comienzo de año es terreno virgen para sembar nuevos propósitos y depositar la fértil semilla de nuevas ilusiones. Este año me ilusiona especialmente que despierte el catolicismo de España.

Me van a permitir empezar con los preciosos versos del poema Yo llamo al toro de España de Miguel Hernández. Este precioso llamamiento al toro bravo de España a salir de su letargo siempre me llamó la atención, especialmente cuando fue lema incesante de un conocido canal de televisión. Una arenga bravía que enardece el alma dormida del pueblo español y de los amantes de la fiesta nacional.

Alza, toro de España: despiértate del todo, que te veo dormido,
un pedazo del pecho y otro de la cabeza:
que aún no te has despertado como despierta un toro
cuando se le acomete con traiciones lobunas….
Toro en la primavera más toro que otras veces,
en España más toro, toro, que en otras partes.
Más cálido que nunca, más volcánico, toro,
que irradias, que iluminas al fuego, yérguete.

Pero el inmenso don de la FE nos hace elevarnos de las realidades naturales y cotidianas a las sobrenaturales y eternas. En ese toro hay ciertamente una metáfora del espíritu del pueblo bravo español, cuyo catolicismo forma parte de su idiosincrasia, de su ADN más genuino. Un pueblo destinado por el cielo a llevar la luminaria de Cristo al nuevo continente. Una fe arraigada en Santiago y la Virgen del Pilar y su santa columna. Es España católica desde su fundación, coincidiendo con la conversión de Recaredo en 589. Reyes santos como San Fernando de Castilla, Isabel la Católica o Felipe II ennoblecen nuestra historia. España tierra de místicos y de santos fundadores desde Santa Teresa a San Ignacio. Nobleza obliga.

España tiene que despertar evidentemente, pero… ¿despertar a qué? Principalmente para volver su rostro a Dios e intentar instaurar el Reinado Social de Cristo en todo el territorio nacional, como se vivió tras el triunfo en la Cruzada y merced a tanta sangre de mártires derramada. La verdadera crisis de España es haber perdido la fe, haber claudicado. Y es un proceso muy lento que viene de siglos atrás, tras abrazar el liberalismo y las ideas ilustradas, especialmente desde las Cortes de Cádiz.

Cualquier despertar de España, cualquier reacción sin Dios, está abocada al fracaso más absoluto. Si el mal avanza es por falta de oposición. Las ventanas de Overton a la descristianización de la sociedad se van abriendo de par en par sin resistencia. Los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz, están mejor organizados y son más activistas.

Aberraciones como pervertir a la infancia en Navarra, son botones de muestra putrecfactos de que hemos tocado fondo y toca reaccionar. Es deber de los seglares la militancia, cuando gran parte del clero tiene una actitud buenista e irenista ante los males que asolan nuestra patria.

Él otro día me vino el lema a la mente, pero con la palabra católico. ¡Despierta católico de España!, que eres la misma esencia de nuestra patria y de la Hispanidad, desde que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza. Un despertar que bien podría darse, aunque parezca utópico humanamente hablando, si se consagra España al Sagrado Corazón de Jesús.

A nivel humano hay un verdadero despertar patriota, ahora que ultrajan los signos nacionales y nuestra historia. Hay muchos españoles que ya están hastos de la dictadura marxista y de la tibieza liberal que la permite. ¿Pero realmente ese despertar es un despertar a la fe, a la santidad, a la militancia?

El amor a Dios y por Dios a la patria no puede ser eficaz sino llevamos una vida santa y coherente. Además se da un fenónemo curioso en los grupos partriotas, hay mucha gente que no tiene fe, desde ateos y agnósticos, hasta escépticos y no practicantes. Es un grandísimo campo de apostolado llevar a la FE a aquellos que aman la patria, pero sin poder dar una razón profunda y trascendente por la que amarla y sublimar ese amor en Dios.

Es muy importante que los integrantes de estos grupos patriotas reciban una formación católica integral en la sana doctrina y riquísima tradición de la Iglesia. Si poco a poco va despertando en ellos el don de la fe y el compromiso con la causa de Dios y de la patria, estaremos edificando sobre roca firme.

Animaría a todos los patriotas descreídos que lean este artículo a abrirse a la FE. Es la única manera de salvar España, desde el agnosticismo no se va a salvar nada y todo es construir sobre arena. Ya hay partidos, sobradamente conocidos, que defienden la unidad de una España, pero una unidad en una sociedad sin Dios o sin hacer caso a sus santas leyes. Eso que dijo José Calvo Sotelo, de que más valía una España roja que rota, encierra una gran contradicción. Una España roja no es España.

España se nos hunde y se resquebraja por las autonomías rebeldes. ESPAÑA será CATÓLICA O NO SERÁ.

En la práctica es difícil encontrar a sacerdotes de buena doctrina y firmes convicciones que sean buenos formadores. Sacerdotes santos que arrastren a los jóvenes a dedicar su vida al más noble ideal y a plantear la batalla en el campo político y social.

Recordemos el triple lema: ORACIÓN, FORMACIÓN Y ACCIÓN por este orden. Sin este triple lema, todo es edificar sobre arena. Este mi deseo para 2019 que surja en España un movimiento católico potente que saque de su letargo a muchos patriotas dormidos, que aman a España, pero desconociendo hasta que punto el catolicismo es consuntancial a nuestra patria.

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